Bolivia

GIEL TON, CHRISTIAN GOUËT y NINOSKA GONZÁLEZ

Bolivia es el país más pobre de América del Sur. La mayoría de los bolivianos son indígenas (en su mayoría aymarás y quechuas), que representan entre un 60 y un 70% de la población total, y una proporción aun mayor de la población rural. La población indígena constituye la vasta mayoría de las personas en situación de pobreza y pobreza extrema de Bolivia. Bolivia es un país que se encuentra en la intersección de dos importantes bloques regionales: la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Es el primer país en el que se implementaron programas de ajuste estructural (en 1985), y durante dos décadas las políticas agropecuarias se implementaron de manera acorde a dichos programas. En agricultura, la mayoría de los instrumentos de apoyo al productor (tarifas, regulación de precios y subsidios al crédito) fueron discontinuados desde 1985. Además, hasta 2005, apenas un número limitado de “nuevos instrumentos” para el desarrollo y la innovación agropecuaria han sido introducidos más allá del nivel de prueba piloto experimental, con la excepción de los substitutos a la producción de coca. Esta situación política ha cambiado considerablemente desde 2006, cuando el gobierno de Morales no solamente reintrodujo diversos instrumentos de apoyo rural de los que caracterizaban al período anterior a1985, tales como créditos blandos e intervención directa del estado en los mercados agropecuarios, sino que desarrolló una gama de nuevas medidas que benefician a los pequeños productores agropecuarios.

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Desafío para la incidencia

La actual situación política boliviana se caracteriza por políticas gubernamentales que enfatizan la identidad indígena, la regulación de los mercados y el crecimiento endógeno, lo cual contrasta con las políticas de apertura de mercados de los gobiernos precedentes. El sector de las asociaciones de productores representado por la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas Campesinas Indígena y Originarias – CIOEC-Bolivia, ha tenido una relación problemática con el gobierno de Morales. Dado que la mayoría de los pequeños productores son habitantes de zonas rurales, hay apoyo extendido para un gobierno que, más que nunca, procura reencaminar las inversiones de las áreas urbanas hacia las áreas rurales y del sector privado hacia las empresas estatales. Sin embargo, en el discurso político y en la práctica, se establece una diferenciación entre las organizaciones comunitarias, orientadas a las aldeas (sindicatos, ayllus) y las organizaciones funcionales orientadas al mercado (Organizaciones Económicas Campesinas – OECAs). Este debate incide en las políticas gubernamentales referidas al desarrollo económico rural y define el espacio político para la CIOEC en relación a las otras asociaciones campesinas. Los sindicatos son organizaciones aldeanas basadas en el territorio, que representan a todos los hogares de la aldea y defienden sus intereses con respecto a derechos sobre la tierra y a inversiones sociales, y que apoyan un rol intervencionista del estado en los mercados. Las OECAs tienen una composición más restringida y mejor definida de sus miembros, pequeños productores autoconvocados de una o varias aldeas, que enfocan sus demandas especialmente en el rol facilitador del gobierno, al crear acceso a los mercados.

La CIOEC se opuso a la doctrina neoliberal de mercados libres y empresa privada y fue bastante exitosa en este sentido, en el período 2000-2006. Después de 2006, su influencia política se debilitó. En 2006, durante la campaña política de Evo Morales, la CIOEC se rehusó a apoyar explícitamente al MAS, el partido de Evo Morales, y por lo tanto no fue incluida en la coalición de gremios que apoyaban al nuevo gobierno. Aunque la CIOEC contaba con varios delegados de OECAs en el partido gobernante MAS, no ocupaban posiciones clave. Además, la CIOEC estaba a favor de las instituciones facilitadoras de mercado pero se oponía a las empresas estatales y a las políticas intervencionistas tales como el control de precios de los alimentos, cuando estas afectaban negativamente las actividades colectivas de mercado de sus miembros.

Lecciones aprendidas

  • La CIOEC-Bolivia había hecho una propuesta de Ley de OECAs basada en el contenido de una serie de agendas de cabildeo, desde el año 2000 en adelante – ‹Agenda para el Desarrollo Estratégico de las OECAs› (CIOEC-Bolivia, 2000) – y tenía experiencia en la implementación de investigación para apoyar estas prioridades de incidencia. ESFIM no era un enfoque novedoso, pero sí una buena oportunidad para implementar la investigación-incidencia como prioridad específica. Esta experiencia fue vital para la implementación exitosa de la investigación de ESFIM, aun cuando el apoyo de AGRINATURA fuera muy limitado.
  • El proceso de planificación estratégica para fortalecer la estructura interna de funcionamiento de la CIOEC y los servicios a sus miembros, facilitado por Agriterra, fue muy funcional en la generación e incorporación de actividades del tipo de ESFIM en la CIOEC-Bolivia, y viceversa. Esto indica la sinergia que se puede lograr cuando las actividades de ESFIM se establecen en el contexto del apoyo organizacional más amplio a las organizaciones nacionales de productores.
  • Dado que los miembros del directorio y los líderes campesinos cambian cada dos a cuatro años, la memoria de la organización necesita que sus estrategias de incidencia sean sistematizadas. El actual directorio y equipo técnico habían perdido el control de la Ley de OECAs que se propuso en el año 2004 y que se aprobó (parcialmente) en 2008. La consultoría para definir el status quo y para revisar las observaciones realizadas a la propuesta original demostró ser muy importante para el relanzamiento de la Ley de OECAs en 2012. La incidencia exitosa resultó vital para recuperar la fe en la CIOEC-Bolivia como órgano de representación política influyente para las organizaciones económicas campesinas.
  • El momento clave para influir y mejorar el proceso de apoyo a la investigación fue en la fase de formulación, cuando se definieron los términos de referencia de los consultores. Fueron difíciles la comunicación de seguimiento y el apoyo a los consultores que fueron contratados por la organización nacional de productores, dado que la contratación estaba totalmente en manos de la CIOEC. Los consultores y expertos, por lo tanto, debían rendir cuentas a la CIOEC y no necesariamente estaban inclinados a enlazar con el investigador con sede en Europa. En la investigación colaborativa, el período de tiempo destinado a la obtención de resultados resultó muy corto, y el proceso de consulta fue muy intenso y concentrado en el tiempo, por lo que el investigador de AGRINATURA tuvo poca influencia sobre el contenido real de la propuesta. El investigador de AGRINATURA discutió la Ley de Iniciativa en agosto de 2012 con el oficial de promoción, muy poco antes del evento nacional de lanzamiento público; y en diciembre de 2012, la CIOEC contactó al investigador de AGRINATURA para reflexionar sobre los comentarios recibidos durante el proceso de negociación con los otros sindicatos de productores. Debido al carácter eminentemente político de la propuesta, los líderes campesinos y miembros de la junta fueron importantes en la conformación del espacio político para la propuesta, junto con el apoyo técnico por parte del equipo de la oficina de la CIOEC, y los abogados que trabajaron con las distintas comisiones parlamentarias..